VIAJAR

"Lo bello de viajar no es dejar tu huella en los sitios que visitas, sino que ellos dejen su huella en ti"

miércoles, 12 de octubre de 2011

Ecuador - Cotopaxi - Baños


El Cotopaxi



Este impresionante volcán, ubicado a unos 50 Km. de la ciudad de Quito, se eleva a unos 5897 msnm  siendo uno de los volcanes activos más altos del mundo. Esta particularidad, junto con su espectacular belleza y la energía que se siente al estar a sus faldas, lo convierten en una de las principales atracciones turísticas del Ecuador. Definitivamente, un sitio obligado en su visita a este país.

Laguna de Limpiopungo

                                                               Charla turística sobre el volcán y el Parque Nacional Cotopaxi.
La subida al volcán, bien se tenga pensado escalar su cumbre, llegar al glaciar, o sólo hasta el refugio, comienza desde el estacionamiento de vehículos a una altura de 4500 msnm. La subida hasta el Refugio Jose F. Ribas, ubicado a 4810 msnm, es bastante exigente debido a la altura y a la presencia ocasional de fuertes vientos que dificultan su ascenso.
Una buena condición física, una aclimatación a la altura de dos o tres días en la ciudad de Quito, consumir abundante agua, tal vez una infusión de coca, y una obstinada e inquebrantable voluntad, son requisitos indispensables para poder hacer este recorrido.


En el ascenso se pueden apreciar los diferentes colores de su suelo producto de las distintas erupciones del volcán.

                                                            Refugio José F. Ribas.
Una taza de chocolate caliente y una vista cercana al glaciar, la recompensa al esfuerzo y la perseverancia.




Quien visita este volcán, procedente de países donde no es frecuente ver este tipo de montaña, suele decepcionarse al principio al verlo siempre nublado. Sin embargo, una vez que se tiene la oportunidad de verlo despejar y aparecer su majestuoso pico nevado, se experimenta una indescriptible sensación de inmensidad y de pequeñez al mismo tiempo. Uno se expone a una carga energética tal, que siente que jamás volverá a ser la misma persona.



El último placer que ofrece este paseo es la posibilidad de hacer parte del recorrido de regreso en bicicleta; experiencia de máximo disfrute para los amantes de ese tipo de aventura.


Al haber conocido y alcanzado cimas menos importantes y haber sido privilegiado por poder  pisar la nieve de este coloso,  puedo concluir y afirmar que, "nadie conquista una montaña, es la montaña quien lo conquista a uno".






Baños de Agua Santa























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